Tadeo Fernández Moretta vive junto a sus padres – Natalia y Bruno – y su hermana, Camila, en pasaje San Francisco y Petcovik. Tadeo tenía poco más de cinco meses cuando prematuramente dejó la panza de su mamá. Pesaba 610 gramos. Un frágil puñado de vida que apenas latía. Su corazoncito palpitaba un momento y al siguiente, se detenía. Pero no. Permaneció medio año en una incubadora, con un tubo en la boca, los ojitos tapados, rodeados de cámaras que tanto le brindaban calor como humedad…
Tadeo padece parálisis cerebral e insuficiencia renal. No camina, no domina sus brazos, no tiene armado su sistema de deglución. Tampoco habla. Pero la vida le estalla en la carita a este flequilludo rubio que tiene los ojitos más vivaces del planeta. Y sus labios dibujan una «O» gigantesca para avisar que a pesar de todo, está feliz.
Así presentamos a Tadeo cuando lo conocimos, cuando apenas había cumplido cinco años. Hoy tiene 13 años y nos enteramos de lo siguiente que apareció publicado, días atrás, en el1digital.com.ar:

Tadeo, un nene con parálisis cerebral, tiene COVID-19: el Papa le envió un mensaje

“Por suerte, estamos muy acompañados, contamos con muchísimas cadenas de oraciones y nos llegó un mensaje del Papa Francisco a través de su secretario personal, un mimo al alma que nos ayuda mucho”, expresó su madre.

Tadeo es paciente de riesgo ya que padece parálisis cerebral y, esta semana, los padres recibieron la noticia de que los cuatro integrantes de la familia que viven en la casa contrajeron coronavirus. Según lo explicado por la madre del niño, que tiene trece años, el contagio se generó al estar en contacto con la kinesióloga que lo asistía en la parte respiratoria y les informó que presentaba síntomas, se había realizado el hisopado y estaba a la espera de los resultados. Para evitar un posible contagio, era el único servicio médico que seguían recibiendo en la casa.
La madre del niño, Natalia Moretto, explicó: “Tuvimos la mala suerte de que de la persona que menos esperábamos que fuera un riesgo, lo fue. Su hijo rompió la cuarentena de una manera muy irresponsable. Tadeo fue el primero que se contagió por ser el último que estuvo en contacto con ella, cuando entró a casa por última vez a asistirlo”.
«Tadeo tiene una patología de base, pero es un nene muy sano y muy fuerte; siempre le dijeron ´el pequeño gigante`, pero hoy es un gladiador«, manifestó su mamá.
Cuando comenzó la pandemia, los padres decidieron no llevarlo más al colegio por ser un paciente de riesgo y, también, solicitaron licencias de sus trabajos para poder dedicarse por completo a su cuidado. “Siempre mantenemos un cuidado muy alerta con Tadeo y estamos acostumbrados a vivir con alcohol en gel, con saturómetro, con oxígeno, con termómetros, con antipiréticos, con anticonvulsivante, no es nuevo para nosotros respetar las medidas de seguridad e higiene”, detalló Natalia . Al comunicarse con la obra social, les informaron que solo podían otorgarles servicios por videollamada. Sin embargo, algunos de los tratamientos que debe recibir necesitan atención presencial y sus padres destacan y agradecen poder contar con la mayoría de los insumos que necesitan en la misma casa. “Al ver la evolución del virus, hoy te puedo decir que no existe una barrera: una vez que la persona está contagiada, no existe barrera que lo frene; incluso, habíamos puesto un protocolo en casa porque fue la condición para que los servicios médicos vinieran y, de esa forma, siguieran preservando la fuente de trabajo”, expresó. La familia cuenta con mucha gente que los está asistiendo ya que deben cumplir con una cuarentena más estricta desde que se confirmó que los cuatro son positivos. Los padres sólo sintieron fuertes dolores de cabeza y dolor corporal, mientras que la hija mayor presentó fiebre y tos.

Toda la familia dio positivo. “Escalonadamente, fue así: Tadeo empezó el 13 (de junio), nosotros el 16 y Cami el 20; siento que nuestro ciclo se va a cerrar acá, pero lo que más deseamos es que este virus muera acá y no infecte a nadie más, que nadie tenga que pasar por lo que estamos pasando en casa”, precisó a este medio. Con respecto a la situación de riesgo del niño, no descartan una internación si se agravara, pero, por el momento, no lo creen conveniente dado que no se encuentra en una situación crítica y es propenso a captar otras infecciones por su cuadro clínico. Una de las preocupaciones de la familia es quedarse sin los insumos que Tadeo necesita, entre ellas, “el oxígeno, sus materiales descartables, la batería de su saturador que controla al oxígeno que entra a sus pulmoncitos y a la frecuencia cardíaca para que sea perfecta. Tadeo era el mayor riesgo, cuenta con una asistencia al ciento por ciento, por suerte está sin temperatura desde el miércoles pasado, solo presenta secreciones y marquitas en la piel que son síntomas secundarios del virus. Por suerte, está muy animado, comiendo y descansando bien”, remarcó Natalia.

En cuanto al servicio de kinesiología, pudieron conseguir una profesional que los ayuda mediante videollamada para que ellos puedan realizar maniobras de forma pasiva que permitan que elimine las secreciones. “Eso es lo que tenemos que evitar, que se junten en los bronquios”, contó. “La verdad es que Tadeo tiene una patología de base, pero es un nene muy sano y muy fuerte: siempre le dijeron ´el pequeño gigante`, pero hoy es un gladiador, porque él es de otro planeta, de otro mundo”, concluyó.

CARTA DEL PAPA. Querido amigo: miro la foto y rezo por Tadeo, para que el Señor lo sostenga en este momento. Con mi fraternal afecto y bendición.                                                                                                                                                    Francisco

A raíz de esta nota difundida en el1Digital.com.ar ,  nos comunicamos con Natalia  que nos señaló que lo peor del cuadro afortunadamente parece haber quedado atrás. Además, pidió encarecidamente que los vecinos tomen todas las precauciones y asuman la peligrosidad de la pandemia. También nos mandó una copia del mensaje enviado por el Papa y sobre todo, nos manifestó su infinito agradecimiento a todos los que de distintas maneras le brindan su apoyo.