Don Eugenio Desio (en la foto, sentado al escritorio) fue uno de los primeros jefes de la estación Caseros, habilitada en 1888.

Ejercer tal cargo generaba cierta jerarquía en el vecindario de entonces. Como estar a cargo del Correo, del Juzgado de Paz, ejercer la dirección escolar o ser comisario.

“Los vecinos y los empleados del ferrocarril tenían la costumbre de pedirle consejos a mi papá”, nos dijo, en cierta oportunidad, su hija Anita.

Don Eugenio –junto a su familia – residía en instalaciones de la misma estación en el tiempo en que el apedaero estaba ubicado unos metros más cerca de av. San Martín.

“Nuestra casa estaba pegada a la sala de espera. Había dos oficinas donde se atendía a los pasajeros y luego, había un dormitorio, una pieza chica, la cocina y un bañito”, detalló Anita, quien agregó: “En el año ´27, nos mudamos a la nueva estación (la actual), a una vivienda más confortable que tenía un jardín muy lindo”.

Cuando don Eugenio se jubiló, en 1937, se organizó una importante reunión a la que concurrieron compañeros y destacados directivos ferroviarios (foto). La convocatoria se realizó en el Club Social, ubicado en av. San Martín y Urquiza, en el mismo solar donde en 1950 se inauguró el Banco Cooperativo de Caseros.

Agradecemos a la familia Cafarello que nos facilitó las fotografías que ilustran esta nota.

Don Eugenio Desio (en la foto principal, sentado al escritorio) fue uno de los primeros jefes de la estación Caseros. Ejercer tal cargo generaba cierta jerarquía en el vecindario de entonces. Como estar a cargo del Correo, del Juzgado de Paz, estar a cargo de la dirección de una escuela o ser comisario.

“Los vecinos y los empleados del ferrocarril tenían la costumbre de pedirle consejos a mi papá”, nos dijo, en cierta oportunidad, su hija Angelita.

Don Eugenio –junto a sus familiares – residía en instalaciones de la misma estación en el tiempo en que el apedaero estaba ubicado unos metros más cerca de av. San Martín.

“Nuestra casa estaba pegada a la sala de espera. Había dos oficinas donde se atendía a los pasajeros y luego, había un dormitorio, una pieza chica, la cocina y un bañito”, detalló Anita, quien agregó: “En el año ´27, nos mudamos a la nueva estación (la actual), a una vivienda más confortable que tenía un jardín muy lindo”.
Cuando don Eugenio se jubiló, en 1937, se organizó una importante reunión a la que concurrieron compañeros y destacados directivos ferroviarios (foto).