A Luis (f.) lo conocimos mucho. Podemos asegurar que fue un vecino excelente, una muy buena persona, padre y marido ejemplar. Supo, en la calle Cavassa, entre La Merced y Moreno,  tener a su cargo una fiambrería de gran reputación; por lo cual, podemos asegurar que también fue un comerciante responsable.

Sin embargo, en su infancia, integró una barra de Caseros que… ¡ejem!

Así, en cierta oportunidad, él nos contó lo siguiente:

“Cerca de Cavassa y La Merced vivía una pareja de italianos a los cuales, los pibes de aquel tiempo (del ‘55 al ‘60) les teníamos un poco de bronca. En realidad, no recuerdo el porqué de la inquina; posiblemente fue producto de alguna macana que no nos toleraron. Lo cierto es que, en especial la señora, era capaz de corrernos a escobazos por el sólo hecho de estar jugando a las bolitas en la vereda de su casa. Una tarde, estábamos jugando al Carnaval – en esos tiempos se «prendía» todo el barrio – cuando ellos sacaron un par de sillas a la vereda y se pusieron a tomar mate. Entonces, el Chicho Cieri le dijo a una piba que aparentara correr para el lado donde estaban ellos. Cuando llegaron a su lado, el Chicho sacudió el baldazo pero no a la piba sino a la desprevenida pareja… Madre mía, qué lio se armó!”.

OTRA

“Una tarde, estábamos jugando a la pelota en Moreno, entre Cavassa y Magdalena, cuando vimos que se acercaba el camión de un vecino que nosotros conocíamos y al que no prestamos mayor atención. Pero cuando llegó hasta donde estábamos nosotros, entraron a bajar policías que nos agarraron justito… en ese tiempo, nos llevaban en cana frecuentemente por jugar a la pelota en la calle. Bueno, nos obligaron a subir al camión para llevarnos a la comisaría. En eso estábamos, cuando el negro Dolina (¡sí, el mismísimo Alejandro Dolina!) y yo nos miramos y saltamos el ligustro de una casa vecina y nos mandamos para el fondo. Después, nos subimos a la terraza y desde ahí mirábamos, con los brazos cruzados, como si no tuviéramos nada que ver, a los pibes que cargaban en el camión. La bicicleta del negro Dolina había quedado en la vereda, y un agente reparó en ella, pero un vecino dijo que era suya para que no se la llevaran. Aquella barra la formaban – también – Mario, el «Colorado»; Coco, «Cua Cua»; Héctor Ferrarotti; Ernesto «Banana», el «Tano» Amadeo; el «Ruso» Héctor; el «Tito» Cachirla, Omar, el «Panchurra», Omar Vexina