Suele ocurrir: las pequeñas frustraciones diarias nos impiden apreciar la vida en el momento presente. Pero a medida que pasan los años, nos vamos desprendiendo del drama, del caos; nos volvemos más humildes y estamos menos dispuestos a dedicar nuestro tiempo a cosas banales. He aquí algunas lecciones importantes de la vida que aprendemos con el paso del tiempo:

  1. Las frustraciones cotidianas son inevitables: Muy rara vez tenemos el control total de todas las situaciones. Por muy estresante que esto sea, lo que nos importuna tanto hoy no importará dentro de un mes. Y con la edad lo sabemos con certeza. Consejo: Deja de lado las tonterías, sé positivo y sigue adelante con tu vida.
  1. Alcanzar la perfección: Hay una gran diferencia entre el esfuerzo razonable y el perfeccionismo. El perfeccionismo nos causa estrés innecesario y ansiedad, creado por la necesidad superficial de hacerlo bien. No te pierdas en esforzarte por lograr la perfección porque esto te impedirá obtener algo que valga más la pena hacer. Consejo: Deja ir las fantasías y los momentos perfectos que creaste «artificialmente» y te han  hecho  creer.

 

  1. Las complejidades de lo que está en él para usted: En esta vida nada ‘guardamos’ hasta que primero ‘damos’. Esto puede aplicarse al conocimiento, perdón, servicio, amor, tolerancia, aceptación… No olvides que dar/ entregar nos abre a la gracia. Consejo: Dar para recibir.

 

  1. La presión de actuar inmediatamente: Hacer las cosas apresuradamente puede parecer mejor cuando somos más jóvenes; con el tiempo nos damos cuenta de la importancia del trabajo lento y constante. Además a menudo pensamos que sólo las grandes obras marcarán la diferencia, pasando por alto que una simple sonrisa puede iluminar el día de otra persona. Consejo: No puedes plantar una semilla y esperar a que se convierta en flor durante una sola noche. 

 

  1. Ansiar posesiones caras: Más adelante en la vida prestamos menos atención a las pertenencias físicas que solían parecernos tan necesarias y vitales. Consejo: Las que realmente importa no se pueden comprar.

 

  1. Ganar la aprobación de otros:A largo plazo, tu convicción es lo que determinará tu nivel de éxito personal, no el número de personas que están de acuerdo con las cosas que haces. Consejo: Sigue el camino que conduce a tu corazón hacia una genuina paz .

 

7. Las críticas de los demás: Si lo tomas todo personalmente, vivirás ofendido por el resto de tus días. Cuando te    desprendes de las opiniones/ críticas de otras personas, te sientes libre. Consejo: La manera en que la gente te trata es su problema. Como reaccionás vos, es el tuyo.

  1. Juzgar a otros por sus deficiencias: Todos tenemos días malos. Te darás cuenta de que debes dar a los demás el ‘respiro’ que merecen; como esperar a que ellos hagan lo propio en esos días menos favorables. Nunca sabemos realmente lo que alguien está pasando. Consejo: Sé amable, generoso y respetuoso.

 

  1. Culpar a otros: Una persona feliz nunca evade la responsabilidad o culpas (apuntando a los demás e inventando excusas). Piensa que la felicidad es un subproducto de tu propio pensamiento, creencias, actitudes, carácter y comportamiento. Consejo: Tu eres el único responsable de cómo se desarrolla tu vida.
  1. Relaciones superficiales que te hacen sentir más popular: Mientras que es bueno tener conocidos, dedica tu tiempo a aquéllos que más importan. Consejo: Tu tiempo es limitado. Aprovechá para estar cerca de las personas que te hacen sonreír con el corazón.

 

  1. Distantes posibilidades futuras: A medida que envejecemos, somos conscientes de que tenemos más tiempo tras nosotros y menos por delante. El futuro lejano poco a poco cobra menos valor para nosotros a un nivel personal. El secreto para la felicidad y la paz es dejar que este momento sea lo que es (en lugar de lo que pensamos que debería ser). Consejo: Algunos esperan todo el día que sean las cinco de la tarde, toda la semana para que sea viernes, todo el año para que lleguen las vacaciones y toda su vida para alcanzar la felicidad. No          seas uno de ellos.
  1. La obsesión con la belleza exterior: Con el tiempo nos damos cuenta de que la belleza no tiene casi nada que ver con las miradas. El principal interés radica en quiénes nos hemos convertido interiormente. Consejo: El secreto de la belleza radica en cómo hacemos sentir a los demás -sobre sí mismos- y en cómo nos sentimos acerca de nosotros mismos.