En el ’88, le hicimos una entrevista donde, entre otros comentarios, nos contó lo siguiente:

En 1942, nos instalamos con mi esposa en la calle 3 de Febrero entre Moreno y Belgrano. Fuimos la farmacia trece, que se instaló.  En ese tiempo, Caseros era más lindo y con toda honestidad, lo añoro mucho… todos nos conocíamos, nos queríamos, era como una gran familia. Claro, no era la «ciudad», como se dice ahora, pomposamente, pero yo extraño aquel entonces.

Fui miembro de la mesa directiva de la Cruz Roja Argentina y casi diez años del directorio del Banco Cooperativo de Caseros. De aquella época, recuerdo a Rómulo Repetto, al doctor Alfredo Ferro, al escribano Lucero, a Horacio Akiyoshi, a Doralio Marisi y también al escribano Siffredi, de quien tuve la suerte de que me considerara su amigo. En esta cuadra, entablé amistad con vecinos como Dante, Aarón y don Manuel, pero la cuadra se ha ido desmembrando, vamos quedando pocos…

Comencé a trabajar en la Municipalidad hace muchos años, cuando el Sr. Repetto (Rómulo) era intendente, me pidió que abriera el laboratorio de Bromatología, lo digo con mucho orgullo: instalé a pulmón. Yo recibía las muestras, las analizaba, tipeaba el informe; es decir, hacía todo. Al pasar a la calle Sarmiento, ya era un verdadero laboratorio.  Tuve la suerte de que todos los gobiernos municipales me respetaran. Mi puesto era por concurso y siempre los gané. Últimamente, me notificaron que mientras yo existiera el cargo era mío, pero yo dejé… ahora es político.

Soy doctor en Farmacia. Fui ayudante de Química analítica en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de Bs. As. y profesor en Toxicología y Química de la Universidad de Morón. Soy representante de varias sociedades científicas de Bolivia, Brasil y Uruguay. En Bolivia, ayudé a crear el departamento de Bromatología en 1980 y dicté cursos en Santa Cruz de la Sierra, en Oruro y en La Paz. Hemos representado, junto con Akiyoshi, a la Argentina en varios congresos internacionales, los últimos en Viena y México…

El laboratorio de Tres de Febrero es el mejor después de el de La Plata. Acá se instaló la sede de la Fundación del Comité de estandarización de Control Bromatológico de la República Argentina.

Es verdad que los vecinos no sólo vienen a la farmacia a buscar medicamentos sino también un consejo.

Mi empleado, el señor Farías, ingresó un 1°de mayo, hace 30 años. Hace poco, para el Día del Trabajo, le organizamos con mi esposa una reunión como homenaje y le entregamos un diploma como recuerdo. Tiene mi misma escuela y ahora sigue mi nieto que ya está en 6° año de la Escuela Técnica. Tengo ocho nietos.

Mi mayor orgullo es que por la calle la gente me salude con cariño, para mí, eso vale oro.

¿Tres deseos para Caseros?…
La limpieza, lo digo con mucho dolor y como ex – funcionario.
Una Escuela Secundaria de altísimo nivel, que los niños no tengan que deambular por ahí.
Una Universidad. Hace años, con el doctor Ferro y otros, pensamos en crear una… bueno, la semilla está echada… a los alumnos de esa Universidad imaginaria les diría que tengan esperanza en la Argentina. Yo, que he conocido muchos países y a pesar de no besar el suelo cuando vuelvo, siempre he dicho que este es el mejor país del mundo, a pesar de los gobernantes. Yo soy teóricamente apolítico pues no actúo en política, pero creo que falta imaginación… Nosotros tenemos gran parte de culpa, pero tenemos fe en nuestros hijos y nietos… Pero si la muchachada se va del país, estaremos perdidos para siempre.

Vicente L. Ferrari falleció el 20 de junio de 1988.

 

1943.

ANTIGUA FARMACIA FERRARI