Unidad de la línea 4, línea que con el tiempo se convertiría en 304 y actualmente es gerenciada por la 343. El chofer, con uniforme gris y manos en los bolsillos, es José Muotri. Su hijo, Bernardo, nos señaló que el rodado, tipo ómnibus es, estima, un Ford ’35, con puerta de salida por atrás. También, Bernardo recuerda que la línea 4 unía Liniers con San Martín.

«En Caseros, luego de pasar por los cuarteles de Ciudadela, el colectivo venía por Lisandro de la Torre, doblaba en Carlos Tejedor, seguía por 3 de Febrero, doblaba otra vez en Mitre y continuaba por avenida San Martín hasta la localidad de San Martín». Nuestro vecino agrega: «creo que esos coches tenían entre diez y catorce asientos y llevaban guardas».

Al respecto, el doctor Fernando Larumbe, en su libro Nostálgicos recuerdos caserinos, señala que estos «guardas se ubicaban en la parte trasera, generalmente de pie y, algunas veces, sentados en una pequeña banqueta. Su misión era vender boletos a los pasajeros pero también había otras no menos importante: había una cuerda que recorría toda la extensión del vehículo, hasta el conductor, que poseía un timbre que era accionado tirando de dicha cuerda, lo que avisaba al conductor que debía detenerse para el descenso o que el ascenso de otro pasajero ya había finalizado».

También, Larumbe agrega que dicho guarda, además, cumplía «otra función no menos importante», cuando se debía cruzar un paso a nivel: «llegado el vehículo a una barrera se detenía aunque la barrera se hallara levantada; el guarda bajaba, cruzaba las vías, miraba hacia ambos lados y luego le hacía señas al conductor que recién en ese momento iniciaba el cruce. Luego, el ómnibus se detenía y el guarda ascendía nuevamente«.
Por otro lado, Larumbe recuerda que una de las travesuras de los chicos de entonces era hacer «la colada»; la misma consistía en treparse al paragolpe trasero del colectivo y viajar así a lo largo de varias cuadras.