Dos tanques de agua se observan en la estación Caseros, en el andén sur, sobre la calle Valentín Gómez. Ambas «reliquias» eran vitales para el funcionamiento de las locomotoras a vapor que corrían a lo largo de la linea BAP (Bs. Aires al Pacífico), actual ferrocarril Gral. San Martín. A través de distintas tomas, estos tanques – hasta los años ’60 (ver aparte) – proveían de agua a las locomotoras que se detenían en sus proximidades.

Como es conocido, la combustión de leña, carbón o fuel oil produce el calor necesario para que el agua se transforme en vapor que se dirige a la caldera y – a través de un proceso donde intervienen cilindros, pistones, bielas y manivelas – genera la fuerza tractiva que mueve las locomotoras.

Por entonces, los trenes locales de la linea BAP tenían como una de sus terminales a la estación Caseros; también, lo eran Hurlingham, José C. Paz, Pilar y D. Cabred. Las locomotoras de los trenes locales procedentes de Retiro, al arribar a nuestra estación Caseros, tomaban agua de los tanques en cuestión y luego retornaban a Retiro. También utilizaban estos depósitos, locomotoras de otras formaciones, si lo indicaba el respectivo diagrama o en caso de necesidad.     

Recordamos por otro lado: en las cercanías de la toma ubicada en el andén norte, estaba apostada una locomotora de reserva para apuntalar el servicio ferroviario cuando quedaba alterado por inconvenientes técnicos, accidentes, etc. Eran tiempos de intenso movimiento con trenes de pasajeros, cargas y encomiendas que satisfacían los requerimientos de la cada vez mayor población suburbana. El tren siempre acompañó, acompaña y acompañará, el progreso y desarrollo argentino, desde el 30 de agosto de 1857.

PUNTO NEURALGICO
A mediados del siglo pasado, la estación Caseros era una terminal intermedia que crecía vertiginosamente por el tráfico ferroviario. Era un punto neurálgico y no sólo por el tráfico de pasajeros. Los galpones ubicados en su playa, situada donde hoy se levanta el Edificio Municipal, almacenaban, recibían y despachaban cargas de distintos puntos del país ¿Por qué? Al ser empalme con la vía procedente de la playa Intercambio Martin Coronado (del Ferrocarril Urquiza) recibía y despachaba tráfico de y hacia la Mesopotamia e, incluso, países limítrofes, proyectando, además, el servicio hacia Villa Mercedes y Cuyo.

Otra conexión importante era (y sigue siéndolo) la vía que conecta con Haedo (Ferrocarril Sarmiento) por donde, además, conecta con las líneas Roca y Mitre a través del puerto… y dada la grave situación en Retiro donde una villa de emergencia cortó las vías es en la actualidad el único empalme ferroviario hacia el puerto porteño. Finalmente, otra vía conecta nuestra estación con Alianza, una de las tres importantes playas del ferrocarril San Martín. Imaginando ese contexto donde reinaba la tracción a vapor, es fácil deducir la importancia que tenían los tanques de agua de nuestra estación Caseros que, además, tenía una extensión hasta la antigua cochera para realizar el mantenimiento de los coches de la sección local.

Prof. Carlos A. Macarrón
Fundación Argentina de Transporte