Esta foto (extraída del libro «Brochazos del Viejo Caseros») cumple una centuria. Se trata del Bar y Billares “San Martín” que estaba ubicado frente a la estación Caseros. Estimamos que debió ser un lugar importante de reunión porque el moblaje parece de categoría para la época.

Mostrador y vitrinas de madera lustrada. Piso también de madera (no, no es flotante). Reloj de péndulo. Ventilador de techo que con el tiempo desaparecieron y con el paso de más tiempo, volvieron a ponerse de moda. El repasador desentona pero se ve limpito. Al lado del repasador, los tacos de billar. Los parroquianos de sombrero, algunos con traje y corbata, mirando algo asustados a la cámara como diciendo “algo raro está pasando” (no, para la selfie donde todos se ríen, faltaba un tiempo todavía).

Imaginamos al fotógrafo encorvado tras la cámara, tapado con un manto oscuro y con un flash portátil.

¿Quiénes son los que están en la imagen?. Detrás del mostrador: Joaquín, el mozo, junto a Angélica y Santiago Cervetto.
En la mesa: el elegante que tiene el sombrero sobre sus piernas se salva porque no sabemos el nombre. A su lado, el quinielero Vaselina (¿Adónde esconderá la libreta con los números?) y a su lado, Roque Paolosi.
Atrás: de gorra y bigote, el sifonero, y a su lado, con estampa de militar, el cartero Manuel que seguramente se escapó del recorrido para clavarse una grapita.
Preguntamos, vecino: ¿Usted cree que alguno de estos señores imaginaban que un siglo después, esta escena que los tiene como protagonistas se repetiría en el portal de Caseros?