A Carolina Luján (35) la entrevistamos por primera vez cuando tenía catorce años y vivía en la calle Rebizzo, entre Zanella y España. En aquel encuentro, destacábamos su ya inocultable genio ajedrecístico.

A aquella muchachita de mirada fresca y sonrisa ancha la volvimos a entrevistar 15 años después. De esa nota, rescatamos lo siguiente:

Carolina alcanzó los títulos Gran Maestra Internacional Femenina y Maestro Internacional Absoluto (título mixto), distinciones de carácter permanente. Es, además, Campeona Panamericana y Sudamericana y – como primer tablero – representó a nuestro país en las últimas siete Olimpíadas.

Un estudio de las universidades de Harvard y Boston señala que apenas el uno por ciento de los grandes maestros de ajedrez son mujeres. Nuestra Caro pertenece a esa selecta minoría. La encontramos caminando apurada por la calle Urquiza, casi avenida San Martín. Mientras masticaba una barrita de cereal, nos adelantó que en pocos días viajaba a la lejana Rusia para participar en su cuarto Mundial de Ajedrez. “Salí hasta el quiosco (el del recordado Pippo Lo Presti), estoy en pleno entrenamiento», dice y se compromete a continuar vía mail nuestra conversación callejera.

Carolina se inició (y apasionó) en el mundo de los trebejos motivada por sus padres – Adriana Odone y Juan Luján – y también sus abuelos, todos aficionados al ajedrez. Sus dos hermanos – Ignacio y Agustín-se inclinaban por otros juegos. Por entonces, la familia se domiciliaba en General Rodríguez y pronto descubrió que la mocosita estaba para cuestiones mayores. No les faltó razón. Caro tenía siete añitos cuando ganó su primer torneo en un club barrial. También arrasó en el torneo organizado por la Federación del Oeste. Pero lloró a mares cuando participó en el campeonato argentino y merodeó por los últimos puestos. Sus padres le pusieron un entrenador y, desde entonces, se transformó en el huracán Carolina. La vitrina de sus trofeos debió agrandarse.

A sus nueve años, fue diplomada como maestra FIDE y se destaca que, en la historia del ajedrez argentino, es la más joven en alcanzar tal título.
Los triunfos continuaron repitiéndose tanto en las competencias separadas por género como en las mixtas donde más de un varón debió inclinar su rey ante el avasallante ataque de las huestes comandadas por Carolina. Aclaremos que en el mundo de torres y alfiles, la supremacía masculina es aplastante tanto por numerosa como por triunfos obtenidos. Imaginamos, entonces, que a cualquier señor bien plantado le debió generar algo parecido a un dolor de muelas el tener que reconocer el triunfo de la jovencita de Caseros, quien ya dedicada de lleno al ajedrez, completaba su tiempo escolar en la Escuela N° 5 (D’Ella Rossa y Curapaligue).

Ya adolescente, definió a su estilo de juego como «agresivo, ataco al rey lo más rápido posible, en forma táctica, acorralando al rival… todos mis planes son en sentido de ataque».
Por entonces, se describió como una chica «temperamental, terca»«La verdad, yo era muy salvaje de chica: atacaba a todo o nada, ganaba o perdía y casi no empataba», confesó.

-¿La experiencia modificó tu juego?.
– Sigo manteniendo mi estilo, prefiero las partidas de ataque y complejas. Pero para ser un Maestro de ajedrez tenés que manejar todos los estilos y con el tiempo lo fui logrando.
– ¿Qué importancia le das al temperamento para ser una buena jugadora?.   
-¡Mucha! El temple de un jugador es fundamental y tambien, la «mentalidad ganadora».
– ¿Cómo te describirías fuera del tablero?.
– Hmmm… depende el día. Racional para la mayoría de las cosas, práctica en general y chinchuda si hay tráfico, je…
– ¿La perseverancia y la práctica son tan importantes como la inteligencia para el ajedrez?.
– Como en cualquier otra disciplina, es fundamental el tiempo y esfuerzo.
– Dicha inteligencia… ¿Se repite en los demás aspectos que ofrece la vida: emociones, sentimientos…?.
– El ajedrez es un juego pero también es deporte, arte, cultura, educación… Esta diversidad hace que puedas formarte en varios aspectos. Lo lúdico hace entretenido aprender diferentes cosas, practicarlo te enseña los valores del deporte tales como el respeto, la integración, el afán de superación y al ser principalmente una actividad mental, el ajedrez ayuda a desarrollar la capacidad cognitiva, la asociación, la memoria, la concentración, la resistencia, la intuición… Por todo esto, es importante alentar que los chicos jueguen ajedrez. El tema de la inteligencia es muy extenso, es sabido que hay varios tipos de inteligencia. En mi caso personal, puedo decir que el ajedrez es transversal a todo.   
-¿Sos obsesiva con el ajedrez?.
– No, el ajedrez es mi profesión, mi trabajo. Me apasiona, pero no me obsesiona.

Lo que Caro no puede negar es la dedicación full time que le tributó al ajedrez. No se lamenta porque: “siempre, elegí.. ¡de eso se trata la vida!”.
Su autoexigencia fue constante: “A veces no tenía ganas de jugar, pero si dejaba no podía volver. Es como en cualquier trabajo. Desde los catorce, quince años, empecé a tomarlo así».

También, en declaraciones periodísticas, señaló lo siguiente: “Hay muy pocas mujeres en el mundo del ajedrez. De quinientos hombres, puede haber diez, veinte mujeres. No es tan sencillo meterse en un club donde todos son hombres”.   
“Cuando era chica, todos fumaban, tomaban cerveza. No era el mejor ambiente para una nena, pese a que siempre estaban mis papás. Había un solo baño en los clubes o dos, y los dos de hombres. Al haber mujeres, empezamos a pedir que hubiera uno, limpio, que hubiera papel…”.
«Hay características biológicas que son distintas. La resistencia física por ejemplo. Estar sentada cuatro, cinco horas bajo tensión, afecta. Y más cuando se extiende durante nueve, diez días. Más allá del nivel ajedrecístico, yo, a mitad de torneo estoy más cansada que un hombre. Me agoto más rápido por ser mujer. Pero aunque esto puede influir, no tendría que haber torneos femeninos. El tema de la resistencia también lo podes entrenar: hay ejercicios para mejorar eso».
«Ninguno quiere perder con una mujer. En torneos abiertos, cuando ganan las mujeres, los tipos terminan haciendo comentarios desubicados. Hasta me tiraron las piezas al perder conmigo. A ciertos clubes no fui más porque eran todos hombres de una media de cuarenta, cincuenta años. Y tambien el elogio es machista: ‘vos sos mujer y jugás como un hombre’, ‘No, juego bien. Punto’, les respondo».

– Sos atractiva… buscan seducirte en los torneos?.
– ¡No soy una sex symbol, je… ¡ tranqui, el ambiente es muy profesional, por supuesto que gente desubicada hay en todos lados.

Carolina aclara que juega sin escote y jamás con pollera porque “si estoy concentrada, no quiero ponerme a pensar si se me ve algo”. También reconoce que «no faltan quienes vienen y te hablan pavadas, te tiran los perros…». Recuerda cuando a sus quince, un brasileño quiso distraerla haciéndose el seductor durante una partida del Torneo Panamericano. «Yo era la única mujer. Me quejé al árbitro. Pero el tipo siguió chamuyándome…».
Aunque prefiere abstraerse del tema, se sabe que en un torneo sudamericano, la votaron como la reina de la competencia y hubo un grupo de brasileños que pretendieron formarle un club de fans.

– ¿Es importante mantenerse bien físicamente para desempeñar un buen juego en el tablero?.

– Es fundamental. Hay que estar muy bien para bancar la tensión y el desgaste mental que producen las competencias de ajedrez. En mi caso, practico, entre otros deportes, handball, en el CEDEM y lo disfruto mucho.
– El handball es un deporte que se juega en equipo.
– Casi todos los torneos de ajedrez son individuales y pocos, como las Olimpiadas, son por equipos. El handball me enseñó a trabajar en equipo.
– ¿Algún pasatiempo fuera del ajedrez?.
– Mas allá del deporte, escucho bastante música pero depende mi estado de ánimo, puedo ir desde la cumbia al rock en cuestión de minutos… Miro muy poca tele… los libros también me interesan y siempre estoy leyendo algo. Asumo ser un poco adicta a la internet, sobre todo al chat…
-¿Te das cuenta, frente al tablero, del estado de ánimo de tu rival?.
– Sí, aunque eso también se entrena, hay que tratar de no mostrarle al rival como te sentís en la partida.

Más allá de participar en distintas competencias, Carolina – quien fue declarada Ciudadana Ilustre de Tres de Febrero – tiene a su cargo » la Diplomatura Universitaria en Enseñanza del Ajedrez en la UNTREF, precisamente para formar instructores que luego enseñarán ajedrez en diferentes instituciones educativas, deportivas y socioculturales».

«Lejos de ser sólo un juego de miles de conexiones matemáticas, el ajedrez tiene respuestas históricas, geográficas y mitológicas para quien se anime a entrar en ese mundo, por eso es cada vez más un aliado del aprendizaje», dijo Caro durante el Congreso Nacional de Ajedrez, que se realizó en el Centro Cultural Borges, al presentarse el programa universitario.

– ¿Cómo te das cuenta que un alumno es «distinto» y puede hacer carrera?.
– Es difícil de explicar, simplemente se les nota. Entiende rápido, le gusta, no se distrae, mantiene la concentración más tiempo de lo normal para su edad…
– En la historia argentina del ajedrez femenino… ¿sos la que tiene mayores records?.
Claudia Amura fue la pionera, el ejemplo de muchos ajedrecistas; ella logró cosas increíbles!. Actualmente y desde hace varios años, me ubico en el primer lugar del ranking y logré cosas que ninguna mujer argentina ha logrado.
– ¿Se les da en nuestro país apoyo a los ajedrecistas?.
– Tuvimos durante muchos años dirigentes federativos que no hicieron bien las cosas, el ajedrez fue perdiendo el apoyo y la afición con el paso del tiempo ¡Recordemos que Argentina fue tres veces subcampeón olímpico en los ’50! Ahora estamos algo mejor en este sentido, aunque hace falta mucho trabajo… especialmente que los dirigentes escuchen a los ajedrecistas y nos permitan participar activamente… después de todo, están ahí para nosotros. Un ejemplo: a pocos días de viajar al Mundial, la Federación Argentina de Ajedrez no se comunicó ni para desearme suerte! Algo que lamento bastante. Por otro lado, el estado nacional nos apoya directamente con becas que otorga la Secretaría de Deporte de la Nación, no es mucho pero ayuda bastante, principalmente porque llega directo al deportista.
– Tu trayectoria te lleva a viajar mucho.
– Estuve en toda Sudamérica Brasil (unas 20 veces), México, Honduras, varios países de Europa: España (en casi todas sus regiones), Italia, Francia, Alemania, Austria, Eslovenia, Eslovaquia, República Checa, Croacia, Suecia, Noruega, Holanda, Rusia (unas cuatro veces), Turquía…
– ¿Cuál considerás tu mayor triunfo?.
– Por el momento, podría decir el título de Maestro Internacional Absoluto… ¡es un título para siempre!.
– ¡Cuántas horas practicás por día?.
– Depende, cuando se vienen torneos importantes le dedico muchas horas al entrenamiento, puedo estar semanas entrenando desde que me levanto hasta que me acuesto. Cuando no hay competencias a la vista, estoy más relajada.
– ¿Proyectos?.
– Varios, además de los torneos, estoy trabajando fuertemente con la UNTREF. El programa tiene dos enfoques bien marcados: deporte y educación. Por un lado, tenemos talleres abiertos a la comunidad, participamos de las competencias universitarias, federadas, nacionales e internacionales. Somos uno de los equipos más fuertes del país, competimos en la Liga Nacional con excelentes resultados.
– ¿Querés agregar algo?.
– Agradecer el apoyo incondicional de mi familia y amigos. El apoyo de mi colega y amiga Claudia Amura, quien me alojó en su casa de San Luis, junto a su marido, Gran Maestro mexicano, y sus hijos, y puso a disposición todo lo necesario para prepararme. En San Luis, vive el Gran Maestro Pablo Ricardi, quien ha sido mi entrenador muchos años y le tengo mucho cariño; él me formó como Maestra desde muy chica. Además de la calidad del entrenamiento, es muy importante destacar que no tuve que pagar un peso por lo que estoy muy agradecida. También quiero agradecer a la UNTREF que me brinda su apoyo institucional y económico para poder prepararme y viajar a competir y a mis compañeros de trabajo que son unos genios. ¡Es un orgullo representar a la universidad!.