Fue para los años ’50, cuando Lucas Pérez llegó a estos pagos, desde su Castilla natal.
Luego de un tiempo laboral en la VICRI (la fábrica de azulejos de Hornos y Alberdi) el mocito español, en el caluroso enero de 1957, junto a su hermano Elías, inauguró, tras alquilarle el local a don Luis Sobol, en la esquina de Hornos y Esteban Merlo un almacén que supo llamarse «El Almacén».

Los Pérez vendían fideos sueltos, vino en damajuanas, leche en botella, azúcar molida y en terrones, dulce de leche suelto y hasta se despachaba kerosene.

Fue para la primavera de ese año, cuando Lucas se casó con Norma, su noviecita de Caseros, quien estaba encandilada por el gracejo y la voluntad de trabajo del españolito.
El joven matrimonio tuvo dos hijos: Mónica y Santiago.
Al tiempo, Elías decidió cambiar de ocupación y dedicarse a la carpintería, oficio en el que demostró gran destreza.

Lucas continuó con el almacén, apoyado por su esposa y hasta por los chicos que, a su manera, se las rebuscaban para darle una mano.

No fueron tiempos fáciles, recuerda Mónica “porque tratábamos de edificar nuestra casa… pero siempre había risas, alegría, papá nos contaba cosas de España, siempre había buen humor”.

“Al principio, mi papá – continúa Mónica – tenía un triciclo e iba pedaleando a comprar mercadería; algunas veces, incluso, transportando a mi hermano Santiago. Con el tiempo, fue adquiriendo distintos vehículos; algunos, directamente estrafalarios… camionetas casi sin piso, chatas con cortinas de tela…”.

AUTOSERVICIO LUCAS

En diciembre de 1976, el castellano mudó su almacén a la actual ubicación: Hornos y Nuestra Señora de La Merced. A este ambicioso emprendimiento lo llamó «Autoservicio Lucas».

Don Lucas, como lo conocieron todos, se destacaba por su amable atención, por el empeño y dedicación que le puso al negocio que pronto se hizo sumamente conocido. Con el correr del tiempo, bastaba decir “voy a lo de Lucas” para dar a entender donde uno de dirigía. O decir: “está a la vuelta de la esquina de Lucas”, como punto de referencia. Más que clientes, nuestro vecino nacido en España “tuvo amigos”, subraya Mónica.

Lucas Pérez trabajó hasta su fallecimiento, el 16 de mayo de 2010. Tenía 74 años. Dejó un grato recuerdo.