La diagonal que se extiende entre Hornos y Maestra Baldini homenajea a quien fuera miembro del Segundo Triunvirato en 1812 y colaborador de José de San Martín.

La calle de apenas 100 mts. de extensión es muy transitada dado su enlace entre el centro de Caseros y la también muy transitada Pdte. Perón (ex De Tata). La fotografía ilustra el crecimiento de este espacio con el correr de los años, espacio que fue testigo de quienes concurrían a trabajar a la VICRI o, más adelante, al supermercado Canguro; ambas empresas estaban ubicadas a poca distancia de la diagonal.

PIERINO  CURTI

Un comercio tradicional de la cuadra es la ferretería CURTI, cuyo impulsor fue Pedro Pierino Curti, quien vivía en Caseros desde los años ‘30, tras haber dejado atrás, junto a sus familiares, su natal Italia. 

Pierino Curti falleció en 2013 y Nelly Quintás, querida vecina de nuestro barrio lo recordó así:

«El pasado 7 de mayo, nos dejó físicamente Pierino Curti, que había llegado al país en 1935 desde la convulsionada Europa, con sus padres y hermano. La andariega familia italiana había residido también en Francia, donde nació Pierino.

«Fuimos vecinos de la calle Bonifacini, entre avenida San Martín y Lisandro Medina, en las décadas del 40 y 50. Su padre tenía una verdulería y él, un muchachito delgado y rubio, solía estar allí, ayudando en el negocio familiar. Después, nos mudamos y dejamos de vernos, pero el destino quiso que nos reencontráramos en la vida adulta, con nuestras familias y las hijas de unos y otros, que fueron amigas inseparables, compartiendo juegos, estudios, fines de semana y hasta vacaciones.

«En ese momento, se había formado un lindo grupo: Oscar y Nelly Fiorentini, Eduardo y Susy lbave, Carlos y Florinda Traversaro, Pierino, María Rosa y nosotros. Todos teníamos quintas en la zona de Del Viso y allí, en una u otra, compartíamos la alegría de la amistad. Hay miles de anécdotas incluyendo alguna con Magdalena y Alberto Metetieri que al recordarlas, nos llena el alma de sonrisas.

«Pierino era el mayor de todos pero tenía más vitalidad que cualquiera. Entusiasta, fue alguien a quien todos amábamos. Con su decir afrancesado, arrastrando la erre, como Cortázar en las conferencias, siempre mediador en alegan conflicto o malentendido y con su palabra justa, ponía la calma. Era el tiempo feliz, que disfrutábamos viendo crecer a nuestros hijos.

«Toda una vida compartiendo sueños y espacios que se continuarán tal vez con nuestros nietos, compañeros de escuela y amigos. Hasta hace muy poco, con 86 años, Pierino seguía al frente de la Ferretería Industrial en la que trabaja toda la familia. Su salud se deterioró inesperadamente y no dio demasiado tiempo para aceptar que ya se iba despidiendo… Pero las buenas personas, que siembran amor a lo largo de su vida, nunca se van del todo. Quedan en el sentimiento de los que lo conocieron: familiares, amigos, vecinos, clientes… en cada uno, Pierino despierta con su recuerdo un dulce sentimiento, eso que sucede cuando alguien no pasa inadvertido por la vida.

«Cosecharás la siembra Piero, Pedro, Pierino, en el recuerdo de cada gesto tuyo, de cada uno de tus consejos, seguirás presente con tu sonrisa detrás del mostrador, recorriendo los pasillos de tuercas y tomillos de todas las medidas; perdiéndote para tomar un mate con tu esposa María Rosa y planear un nuevo viaje para ver a los nietos lejanos. Simplemente: seguirás estando».