Es una casona muy amplia, muy blanca, rodeada por un parque enorme, que se levanta en la calle Belgrano 4047, entre España y Bolivia, en Villa Alianza. Fue concebida por la imaginación de don Joaquín Luque, quien probablemente recordaba mansiones parecidas en su Andalucía natal.

«Mi padre fue un pintor reconocido en Europa. En 1909, el entonces presidente argentino, Figueroa Alcorta, lo mandó a buscar para que plasmara su arte durante la celebración del Centenario», nos relató alguna vez su hijo, el recordado poeta y vecino Julio Luque.

El andaluz se enamoró de nuestro país y se quedó para siempre. «Mi madre, Antonia Roselló, también era española; ella tocaba la guitarra y pintaba».

Los Luque llegaron a Caseros a fines de los años ‘20

«Ocurrió que a mi padre lo entusiasmó un amigo que tenía un terreno en Villa Alianza; entonces, compró seis lotes y lo que empezó como un «rancho», al que yo imaginaba incluso con fantasmas, terminó siendo ‘El Cortijo’, nuestro hogar permanente. Para mí, Caseros era el campo, la aventura…», señaló Julio, quien se recordaba en interminables horas de siesta, a la sombra de un paraíso, observando extasiado el paso de las locomotoras que ingresaban a los Talleres Alianza.

Julio tuvo dos hermanos: Eliseo, músico y Joaquín, pintor como su padre.

Esto nos contó Julio:

«En casa se vivió siempre una saturación de arte, de emoción…».
“Con mis hermanos, íbamos diariamente caminando hasta la estación para dirigirnos a nuestros respectivos colegios. Las calles eran tan pantanosas que nos cambiábamos los zapatos en el almacén de don Cavassa, para poder viajar al centro”.

Julio y su esposa Lola tuvieron dos hijas, María Elena y María Isabel.
En 1987, luego que sus hijas se casaron, los Luque dejaron El Cortijo, «donde pasamos tantos años tan felices» y se mudaron a un departamento de la calle Urquiza, entre av. San Martín y David Magdalena.

El lugar que tenía (o tiene) pileta de natación y una canchita de tenis, supo alojar también varios eucaliptus.

Durante un tiempo, El Cortijo fue hogar de la familia del muy querido vecino Carlos Méndez, creador de Juguetería Mikis e hijo de don Justo, fundador de la legendaria bicicletería El Diablo Rojo.

 

NdR: La imagen que ilustra esta nota fue tomada por Gisella Martiniuk y participó en un certamen fotográfico organizado por la Asociación Caseros Centenaria.