Todo comenzó en Palmira, pueblo ferroviario y mendocino, nos cuenta el doctor Mario Jacob. Asegura el profesional de larga trayectoria en estas latitudes: “Mi viejo – Aniceto Jacob – fue el que instaló, en los años ’40, una especie de rotisería, acá en Caseros, que se llamó “El Rinconcito Cuyano”. Vendía pasteles, buñuelos, empanadas… muchos productos de Mendoza”.

Don Aniceto -quien era empleado del ferrocarril –  fue trasladado a Caseros donde se afincó junto su esposa María Esther Rojas y sus hijos. El hombre instaló «El Rinconcito…» en un local de la calle Moreno, casi esquina Sarmiento, al lado de donde actualmente abre sus puertas una farmacia.

Don Anselmo Carrera también era de Palmira y ferroviario y también fue trasladado a Caseros, donde se reencontró con su compañero de ferrocarril, Aniceto.

Acotación 1: Anselmo y María Esther habían cursado en la misma escuela primaria de Palmira.

Regresemos a la nota: con el tiempo, Aniceto le transfirió El Rinconcito a Anselmo quien lo transforma, lo amplía y así se inicia la trayectoria de la legendaria fonda El Cuyanito, donde trabajó toda la familia Carrera (foto)

Nos sigue contando el doctor Jacob: “Anselmo, para ampliar la fonda, compró la casa de al lado (ubicada donde actualmente se levanta un edificio) a la familia Capurro, cuyo dueño de casa era maquinista y fue trasladado a Palmira, donde se radicó en la casa de mi abuela materna… las vueltas de la vida”.

Acotación 2: en una pieza del fondo de la casa de la familia Capurro vivió temporalmente el maratonista Ezequiel Bustamante, padre de la actriz Eda Bustamante.

Anselmo, al costado de esa casa habilitó una glorieta que tuvo mucha convocatoria y fue antecesora del célebre Sheraton de Caseros (http://caserosysugente.com.ar/…/anselmo/).