DORALIO MARISI: “CÓMO NO VOY A QUERER A CASEROS, SI ALLÍ ESTÁN MIS GRANDES AMORES”

Allá por 1931, con sólo trece años, el pibe de San Antonio de Areco debió apechugar la situación. Y la cosa no era grata. Su padre cayó enfermo y el quedó al frente de la pequeña empresa de pompas fúnebres. Fue así que los pagos arequeños lo veían en los ranchos para “vestir” a los […]