El club de la otra cuadra

A los seis años recién cumplidos no sabía muy bien por qué mi barrio era mi casa. En realidad una extensión de ella. Departamento escaso, de patio pequeño y no obstante, inconmensurable para mis ojos chiquitos. Y enseguida, el pasillo festoneado con malvones rojos, blancos, rosados. Un festival de pétalos. Nosotros, mis padres y yo […]