
Amable, serena, de hablar pausado y voluntad siempre dispuesta, así era Emma Vilma Remec – para todos, simplemente Vilma – la mujer que durante más de medio siglo fue el alma de la tradicional librería El Sol.
Vilma falleció el 23 de marzo de 2021, a sus 78 años, tras permanecer internada en el Instituto del Quemado a raíz de un accidente doméstico ocurrido en su hogar de la calle Cafferata, entre Lisandro de la Torre y Zanella (ex Francia).
Su partida dejó un profundo vacío, no solo en su familia sino también en la comunidad que la conoció y la quiso.
Casada con Alfredo Cej y de raíces yugoeslavas, Vilma creció en ese mismo barrio donde desarrolló toda su vida. Allí transcurrieron su infancia y juventud junto a sus padres, Matilde y Francisco Remec, y su hermano Francisco, “Pancho”.
La historia de la librería El Sol tiene raíces familiares: su madre, doña Matilde, había atendido durante años un pequeño local de mercería y librería en la misma cuadra, sembrando sin saberlo el camino que Vilma y Pancho continuarían.
En 1958, junto a su hermano, Vilma inauguró la librería El Sol en la esquina de Nuestra Señora de La Merced y avenida San Martín.
Eran otros tiempos: la avenida aún lucía sus adoquines y, en el centro de la intersección, se alzaba el mástil que perteneciera al buque escuela Fragata Presidente Sarmiento, postal de aquel Caseros de antaño.
Desde detrás del mostrador, Vilma no solo vendía útiles, libros o revistas: ofrecía cercanía, paciencia y una palabra amable para cada cliente. Generaciones de vecinos pasaron por ese local y encontraron en ella mucho más que una comerciante: una presencia cálida, casi familiar.
Hoy, al cumplirse cinco años de su fallecimiento, su recuerdo sigue intacto. Porque hay personas que, sin proponérselo, se convierten en parte de la identidad de un lugar. Y Vilma, sin dudas, fue una de ellas.
Su afabilidad y su don de gente la mantienen viva en la memoria de su clientela y en el corazón de Caseros.