Posted On

Entre la vereda y el recuerdo: historias detrás de una puerta de alambre

Caseros y su Gente 0 comments
Caseros y su Gente >> Cosas de Caseros >> Entre la vereda y el recuerdo: historias detrás de una puerta de alambre

Aquella típica puerta de alambre era mucho más que un límite entre la vereda y la casa: era un punto de encuentro. En los barrios de antaño, como los que dieron identidad a Caseros, estas puertas livianas dejaban ver el jardín, el caminito de baldosas y la puerta siempre entreabierta. No hacían falta trabas ni cerrojos complicados; alcanzaba con la confianza.

Allí se apoyaban los vecinos a conversar al caer la tarde. El saludo no era un trámite: era charla larga, noticias compartidas, alguna receta, algún consejo. Mientras tanto, alguien barría la vereda, levantando ese perfume a tierra y hojas secas que todavía vive en la memoria.

Eran casas sencillas, sí, pero profundamente acogedoras. La puerta de alambre dejaba pasar el aire, la risa de los chicos jugando y la sensación de que siempre había lugar para uno más. Mirarla hoy es volver a ese tiempo donde la cercanía valía más que cualquier llave.

Related Post

Egresados 1966 del instituto La Merced

Alumnos que cursaban magisterio en el Instituto La Merced, rodean al párroco Eduardo Gloazzo. Pasamos…

Antonio Vieito, el lechero de mi barrio

Tenía su reparto por Caseros, Tropezón y llegaba hasta la por entonces casi inaccesible Billinghurst.…

Urquiza y av. San Martín · Domingo 29 de agosto de 1948, por la mañana

En una de las esquinas más transitadas del todavía pueblo de Caseros se coloca la…