Miguel Ángel Nakaya, más de medio siglo dedicado a la profesión

Por su trayectoria profesional de más de medio siglo, Miguel Ángel Nakaya, licenciado en Análisis Clínicos, fue distinguido por el Círculo de Especialistas de Análisis Clínicos (CEAC) y por la Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires (FABA).

El reconocimiento llegó el pasado 12 de julio, Día del Bioquímico, durante un encuentro realizado en los salones de Jano’s Costanera. En esa oportunidad, el CEAC le entregó un diploma y una plaqueta en reconocimiento a “su valioso aporte al crecimiento y fortalecimiento de la institución”. Por su parte, la FABA le otorgó una medalla en reconocimiento a su extensa trayectoria profesional.

Nakaya desarrolla su actividad en su consultorio de la calle 3 de Febrero, casi esquina Moreno, y mantiene desde hace décadas un estrecho vínculo con las instituciones que representan a los profesionales de la actividad.

Durante el encuentro, además, fue reconocido por ambas entidades por su aporte y compromiso permanente con la profesión. Nakaya ejerció la presidencia del CEAC y continúa colaborando con la institución como dirigente. También integra la Comisión de Auditoría de la FABA.

El reconocimiento a quienes acompañaron el camino

Al momento de agradecer las distinciones, Miguel Ángel Nakaya tuvo palabras de reconocimiento para quienes lo acompañaron desde sus comienzos. Recordó especialmente el respaldo de sus padres y de su tío Horacio Akiyoshi, quien – según relató – fue quien lo aconsejó para que siguiera esta profesión.

La emoción lo llevó por un instante a detener su discurso y pedir disculpas por un pequeño “lapsus”. Luego retomó sus palabras recordando a un compañero esloveno del Rotary Club Caseros, Rodolfo Zivec, quien solía repetir una frase que Nakaya hizo propia en ese momento: “Cosa bien hecha es mejor que cosa bien dicha”.

Nakaya, quien obtuvo su título a los 22 años, también destacó el acompañamiento de quien por entonces era su novia y posteriormente se convirtió en su esposa, Susana Silvia Ferradás, presente junto a él durante el reconocimiento.

Más de cinco décadas después de aquellos primeros pasos, las distinciones recibidas representan mucho más que un homenaje personal: son también el reconocimiento a una vida dedicada a la profesión, al trabajo institucional y al compromiso con la comunidad bioquímica.