
A 30 años de su fallecimiento, recordamos a un querido vecino y comerciante que dejó huella perdurable en nuestro barrio.
El 31 de octubre de 1996, a los 74 años, fallecía Juan Luis Perachino, un hombre cuyo nombre quedó estrechamente vinculado a la historia comercial y a la vida institucional de Caseros.
Conocido cariñosamente como «Juancito», había nacido el 27 de febrero de 1922 en San Eduardo, provincia de Santa Fe. Hijo de Bartolomé Perachino y Natalia Scorza, creció junto a sus cuatro hermanos: Teresa, Mariana, Miguel y Ángela. Cursó sus estudios primarios en Sancti Spíritu, localidad donde se había establecido su familia.
Su vocación por el comercio despertó muy temprano. A los 12 años comenzó a trabajar como cadete en una sucursal de la cadena de tiendas Blanco y Negro. Allí aprendió los secretos del oficio y, con los años, llegó a convertirse en socio de la firma.
También en Sancti Spíritu, durante uno de aquellos tradicionales bailes de pueblo, conoció a Nélida Magarí (foto), joven maestra rural que se convertiría en su compañera de toda la vida. Después de cinco años de noviazgo, se casaron el 19 de febrero de 1950. De esa unión nacieron sus dos hijos, Susana y Horacio.
UNA HISTORIA QUE CONTINUÓ EN CASEROS
En 1964, el matrimonio decidió establecerse en nuestro barrio. Fue entonces cuando, en la esquina de avenida San Martín y Sabattini, abrió sus puertas la recordada Tienda Perachino, comercio que pronto se ganó un lugar entre los vecinos.
El crecimiento del negocio llevó, en 1977, a su traslado frente a la plaza Unidad Nacional, donde continuó una trayectoria que lo convertiría en uno de los establecimientos comerciales tradicionales de Caseros.
Pero la vida de Juan Luis Perachino no se limitó a la atención de su negocio. Siempre dispuesto a colaborar con la comunidad, participó activamente en distintas instituciones locales.
Fue directivo de la Asociación Fomento de Caseros, del Centro Comercial de Avenida San Martín y, especialmente, del Rotary Club Caseros, entidad desde la cual contribuyó a impulsar importantes iniciativas solidarias y comunitarias. Entre, se destaca la profunda remodelación de la Biblioteca Alberdi, además de numerosas acciones de ayuda destinadas a hospitales, escuelas y otras instituciones.
A tres décadas de su partida, recordar a Juan Luis Perachino es también evocar una época del comercio de nuestro barrio, cuando detrás de cada mostrador había una historia de trabajo, esfuerzo y vínculos construidos a lo largo de los años.