El lunes 9 de julio de 2001, a sus 82 años – hoy se cumple el 20° aniversario – falleció Alejo Honorio Cardoso quien a lo largo de su trayectoria profesional fue maestro, director, profesor de Filosofía y Letras, Consejero Escolar, presidente de la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la provincia de Buenos Aires, tesorero de la Comisión del Banco Cooperativo de Caseros y miembro de la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre. Fue, además, fundador junto a su esposa –   – del Instituto Cardoso, en 1952.

Alejo fue un pilar fundamental del establecimiento y acompañó, hasta sus últimos días, todos los proyectos educativos.

ATENEO LITERARIO FILOSÓFICO ALBERDI (ALFA)

En los años ’40, Alejo fue integrante del legendario Grupo ALFA junto a otros jóvenes como Pedro Camilo López Ferraro, los hermanos Vilela. Catalina Tangari, Ofelia Cervetto, Alfredo Ferro, los hermanos Torrea, Hugo Gagliotti, Amílcar Herrera, Luis Sanchís, Ernesto García, Abel Stordeur, Víctor Salvador

Este conjunto de jóvenes se reunía los sábados, en la biblioteca Alberdi, y organizaba una convocatoria donde se exponía determinado tema; a esta exposición, le continuaba un debate que, a veces, se hacía enardecido desde el punto de vista de las ideas.

En otras oportunidades, se realizaban presentaciones musicales o pictóricas. También, se llevaba a cabo la recordada ‘revista oral’ que consistía en una exposición múltiple de noticias, en forma hablada, desde el escenario de la biblioteca Alberdi. El Ateneo tuvo tanto éxito que hubo jornadas en las que la convocatoria desbordaba las instalaciones de la casa de libros.

La entonces novia de Alejo – Élida – también era concurrente de ALFA; ella era hija de Francisco P. A. Fischetti, fundador y primer presidente del Banco Cooperativo de Caseros. El matrimonio tuvo cuatro hijas: Gabriela, Hebe, Berta y Alejandra, quienes continuaron al frente de la institución educativa creada por sus padres.

MAESTRO

La polifacética personalidad de Alejo que lo impulsó a asumir múltiples e importantes cargos no le hizo olvidar su, quizás, ocupación más querida: ser maestro.
Quienes fueron sus alumnos lo recuerdan como un hombre creador, inteligente, precursor, generoso, defensor de causas imposibles, protector, de los más débiles, opositor a las injusticias… Algunos de aquellos alumnos, influidos por su personalidad, descubrieron su propia vocación docente.

COMPROMISO

En la mañana de su sepelio, el coche fúnebre se detuvo frente al establecimiento educativo donde legó su impronta docente, ante la presencia, sobre las veredas de la calle De Tata, de toda la población escolar. Las palabras alusivas destacaron tanto su carisma como maestro, su permanente creatividad, su compromiso en los distintos cargos como su afabilidad y su tesón ante los obstáculos. Había nacido el 15 de diciembre de 1918.