La primera de todas las primeras campanadas resonó en el año 1923 cuando el presidente de la Nación era don Marcelo T. de Alvear; como gobernador bonaerense ejercía José Luis Cantilo y el intendente de estos pagos, de calles polvorientas y costumbres pueblerinas se llamaba Enrique Marengo. Sumemos al escenario que Tres de Febrero todavía no existía como distrito dado que este rincón del planeta llamado Caseros, aún pertenecía al municipio Gral. San Martín.

Por entonces, la escuela se levantaba sobre la calle Lisandro Medina, entre Sabattini y De Tata (los veteranos del barrio recuerdan a esta zona como “Barrio Chino”).

Desde su nacimiento en ese 1923, como Nº 33, sus aulas fueron testigos del acontecer de miles de alumnos y docentes que le dieron vitalidad y trayectoria al establecimiento educativo.

¿¡Cuántos vecinos habrán cursado sus estudios a lo largo de este siglo!? Cuántos chicos jugaron en el recreo, cuántos habrán dicho “presente, señorita”, cuántos suficientes e insuficientes se trazaron en boletines que todavía algunos atesorarán.

Se cuenta que la primera “dire” fue Amanda Rosas de Blanco y que ese mismo cargo lo ejerció la “señora de Luksich”, madre del actor Fernando Siro, quien cursó acá sus estudios primarios. Tiempos en que los directores residían en el colegio.

Los años fueron sucediéndose y “la 33” fue sumando aulas y actividades que la fueron transformando en una de las instituciones más vitales del pueblo. Ya las campanadas que al principio competían con los cacareos madrugadores ahora acompañaban las bocinas de los novedosos autos que esquivando zanjones buscaban la adoquinada avenida San Martín.

Pero el devenir le tenía a “la 33” reservado un destino especial. Cuando fue creado el distrito Tres de Febrero (15 de octubre de 1959), se decidió que la primera sede municipal se estableciera en la escuela de la calle Lisandro Medina. Por lo tanto, el colegio fue trasladado a su ubicación actual en la calle De Tata al 4900, entre Murias y Curapaligue, a un edificio que fue levantado en un predio donado por Juan Ramón Quintás, inmigrante español, conocido vecino de Caseros.

ASÍ COMENZÓ LA OTRA PARTE DE ESTA HISTORIA

Dejó de ser “la 33” y pasó a designarse como Nº 1 “Ricardo Rojas”.  En la inauguración de la nueva escuela estuvo presente el gobernador Oscar Alende, Julieta Quinteros de Rojas (esposa del escritor Ricardo Rojas) y, entre otros, José Roger Balet,  inmigrante español quien fundó 48 escuelas públicas y donó muchas bibliotecas (entre ellas, la de la escuela Nº 1). El flamante establecimiento fue apadrinado por el Liceo Militar de la Nación.

Con el correr de los años, el edificio – que tiene tres plantas – se fue modificando y hoy nuclea distintos departamentos educativos. Pero, se sabe que aún con todos los avances, con todos los cambios que fue imponiendo el paso del tiempo, en algún lado continúa repicando aquella campanada que tañó en 1923.

FESTEJO DEL CENTENARIO

Se realizó en la mañana del viernes 24 de noviembre, en plena calle De Tata, frente a la escuela. Participaron, entre otros, el intendente Diego Valenzuela, directivos escolares, docentes y ex docentes, alumnos y ex alumnos, representantes de la comuna y de entidades medias.

El muy emotivo acto fue acompañado por Granaderos y por la Banda del Liceo Militar de la Nación.

Claudia Plata – actual directora del establecimiento – destacó “el valor de conocer y valorar las raíces, de rescatar y reutilizar las acciones de compromiso con la comunidad, como parte de nuestra identidad como escuela”.

“Apostemos con alegría y satisfacción por los estudiantes que hoy son parte de la ella, y que serán el nexo, con las generaciones venideras”, enfatizó.

Y concluyó su discurso deseando que “ojalá que vuelvan con el paso de los años a visitarla, y recuerden con emoción este día en que… con todos los presentes que nos hacen el honor de acompañarnos hoy, celebramos su centenario”.

NdeR: agradecemos a Claudia Plata – directora del establecimiento educativo – quien nos entregó muchos de los datos que contiene esta nota. También fue ella quien, revisando papeles, “descubrió” que fue en 1923 cuando se inauguró “la 33”.