En una de las esquinas más transitadas del todavía pueblo de Caseros se coloca la piedra fundamental de la Casa Matriz del Banco Cooperativo de Caseros, entidad que por décadas fue orgullo y referencia mayor de nuestro barrio.
RADIOGRAFÍA DE LA IMAGEN
Arriba a la derecha, se levanta la cúpula de la iglesia La Merced.
A la izquierda de la parte superior de la bandera se luce la copa de un poderoso árbol (nos cuesta determinar su ubicación). Y continuando a la izquierda, si aguzamos la vista, descubriremos las aspas de un molino,
En la ochava sudeste encontramos a la Escuela 45 y en la sudoeste se observa un terreno despojado, actualmente ocupado, en la parte inferior, por la sastrería Ebro, y en la superior por un edificio con oficinas.
En la ochava noroeste (no aparece en la foto), se encontraba la Farmacia Ferrari (muy poco se acuerdan de cuando la legendaria botica vendía Geniol en esta ubicación) y, justo al lado, proyectaba películas el añorado cine Urquiza.
A media cuadra, por av. San Martín, don Justo Méndez (El Diablo Rojo) colocaba parches y le daba aire a las bicicletas.
En el medio del cruce vehicular alcanzamos (con esfuerzo) a atisbar el pedestal que sustentaba al busto homenaje al general Urquiza, cuya mirada ceñuda se dirigía a la calle 3 de Febrero.
Si continuáramos por Urquiza para el lado de 3 de Febrero, pasaríamos por la escribanía Siffredi y, un poquito más adelante, con el coqueto chalet del doctor Apollonio (hoy, Edificio Torre).
Preguntas: ¿Por qué no quedó ni uno solo de esos árboles encalados que se observan en la vereda de enfrente? ¿A qué línea pertenecerá ese colectivo solitario que circula por av. San Martín?.
Ese Caseros sereno, barrial, ya no está. Pero qué grato es recordarlo… aunque sea a través de imágenes sepias.