¡Cómo nos gusta recordar esta historia!:
A lo largo de medio siglo, el legendario (clickear) Pibe Cucarese (1914 -2003) atendió su carnicería ubicada en la calle Bahía Blanca (actual Fernandes D’Oliveira), entre Cafferata y Rebizzo.
En cierta oportunidad, el hombre nos contó lo siguiente con respecto a los Reyes Magos:
«Una vez vino al negocio una viejecita que estaba triste porque los reyes magos no le habían dejado nada a sus nietitas. Le dije que viniera más tarde…».
Resultó que los muchachos de los camellos habían dejado los juguetes, para las chicas, bajo el mostrador de la carnicería.
Cuando se enteraron los chicos del barrio, llegaron al negocio en tropel. «Don Pibe – decían – ¿no dejaron un juguete para mí?”.
Fue así que, durante años, Melchor y sus socios dejaban, debajo del mostrador, los juguetes que no habían alcanzado a repartir durante su gira nocturna; especialmente, porque a veces se les hacía más difícil llegar hasta los zapatitos más humildes. Esos chicos, entonces, iban corriendo hasta la carnicería de la calle Bahía Blanca y con carita de esperanza preguntaban: “Don Pibe… ¿No dejaron nada para mí?”.
El hombre ponía gesto de «y yo que sé» (le salía muy bien), miraba debajo del mostrador y… sí ¡habían dejado!.
Cosas lindas que tienen (tenían) los barrios.

