En su página face, el arquitecto Di Nizo, lanza: «Diversos historiadores han debatido acerca del nombre de la Estación Tropezón. Algunos afirman que lleva este curioso nombre debido al relato que durante la Batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, el Gral. Rosas, en su huida hacia el pueblo capital, llegando a la actual zona alejada del foco de la batalla (actual Villa Pineral, Caseros) tropezó con su caballo y cayó”.
El profesional señala que los escoltas de Rosas “fueron salvajemente atacados por la retaguardia en esos momentos y que varios soldados brasileros (formaban parte del ejército comandado por el Gral. Urquiza) quedaron frente a frente con el malherido Gral. Rosas…”.
Di Nizo señala que según historiadores “los soldados brasileros no atacaron a Rosas y lo dejaron huir. Tiempo después la línea de Ferrocarriles Metropolitanos seria llamada Urquiza y, ciertos políticos, para rendirle un homenaje a la figura de Rosas, se hicieron eco de esta historia y apodaron a esta estación «Tropezón«.
Sin embargo, concede Di Nizo, “otros historiadores afirman que aquella historia es un mito y se basan en que el nombre viene de cómo se apodó durante mucho tiempo a la avenida que cruza la estación (Av. San Martín) que no tuvo una denominación oficial y que los vecinos (las comunidades inmigrantes, por esos tiempos, eran en su mayoría franceses y catalanes) en una mezcla de lenguajes le decían «Rue des Troupes» o «Carrer de les Tropes», algo así como, la calle de las tropas, ya que durante la batalla, por aquel camino, el ejército vencido transportó a los soldados muertos en combate hacia el cementerio de Villa Libertad (actual cementerio de San Martín) que se ubica dónde termina la Av. San Martín”.
También detalla Di Nizo: “Otros historiadores hacen mención a que, durante el debate acerca del nombre que se le deberían poner a la calles de Caseros, y al colocarle oficialmente el nombre de Avenida San Martín, un prominente comerciante textil de origen francés (Laurence Candel), quien había sido testigo de la batalla de Caseros, a modo de protesta, comenzó a pegar carteles debajo de los nombres de la calles con la leyenda «nom de la rue des troupes sont» (el nombre de la calle es de las tropas) según lo que atestiguan diversas crónicas de la época. De ahí en más, fue conocido como el francés «troupes sont» (pronunciado trupeson) y el apodo se fue deformando maliciosamente hacia tropezón con el paso del tiempo”.
Di Nizo concluye su interesante nota describiendo que “la denominación oficial no se hizo eco de esta protesta, pero en la historia del barrio quedó la anécdota durante mucho tiempo, lo que habría originado el nombre de la actual estación del Ferrocarril Urquiza. A esta teoría suscriben varios historiadores locales (López James, Alvarez Soler, entre otros)”.
